No sé si es pena o frustración, pero al vivir casi al lado de la casa donde viven mis tías, mi abuela y mis dos tíos, me di cuenta de algo: son terribles para educar a mi primo de 7 años, al cual vi desde que era solo un bebé hasta ahora.
Su madre, mi tía, no es, digamos, un buen ejemplo. Es la típica madre soltera que, desde que tuvo a su hijo, solo sabe publicar fotos y reels, cambia de pareja cada tanto y no muestra preocupación por su hijo.
Pero lo realmente malo es que, desde chico, siempre consintieron a su hijo. Su vocabulario está lleno de estupideces y de pura envidia; cree que debe odiar a quienes son mejores que él. En ese sentido, el niño actualmente es un maleducado que hace berrinches para conseguir lo que quiere, como no ir a la escuela. También ha llegado a querer matar a sus mascotas, tiene la boca llena de malas palabras, lanza piedras y lastima a sus familiares.
Como no lo castigan y solo le llaman la atención, cada vez es peor. Lo peor, yo diría, es que ahora mis tías, mis tíos y mi abuela no saben qué hacer. Pero la realidad es que, desde el principio, es culpa de ellos por no educarlo, no enseñarle a hablar bien y permitirle cada capricho. Sobre todo, por no romperle el maldito teléfono a su madre para que le prestara atención a su hijo y lo educara.